¿Quién soy?
¡Encantada de tenerte por aquí! Me presento. Me llamo Lucía y soy una enamorada de la luz y de la fotografía. Te voy a contar por encima mi recorrido... me gusta escribir así que me voy a permitir derramarme un poquito sobre estas líneas.
He de decir que la fotografía siempre ha estado presente en mi vida, ya desde peque veía a mis padres con las cámaras analógicas colgadas al hombro. Fotos y más fotos, los dos juntos crearon un bonito Hogar lleno de imágenes. Los álbumes competían por el espacio en las estanterías llenas de libros y las paredes lucían contentas todo tipo de fotos hechas con amor.
Y yo... yo me percataba de ese brillo en los ojos del que mira la belleza con avidez, del que se funde en el momento para poder salir de él impregnado de su esencia... No podía ser de otra manera que acabase también con una máquina en las manos y con ese brillo que conocía tan bien, en los ojos.
En 2015 oí hablar del grado superior de Fotografía y dejé mis quehaceres para ampliar mis conocimientos sobre el tema, así que me fui a Huesca a estudiarlo en la Escuela de Arte. Cuánta información, cuántos fotógrafos increíbles que analizar..., cuántos profesores tremendamente buenos con los que compartir tiempo...
Al terminar esos maravillosos 2 años me fui de Erasmus a un estudio de Lyon en Francia, país vecino al que admiro y por el que suspiro. Por las mañanas me rodeaba de mi equipo, mis compañeros, y hacíamos shootings de todo tipo; fotografía de estudio, en exteriores... Yo no paraba de sonreir y disfrutar.
¿Y las tardes? Las tardes aún eran mejores. Las pasaba recorriendo las calles francesas cámara analógica en mano y cuaderno de viaje sobre el que pintar y escrbir, en la mochila. Fueron 3 meses pero parecieron otra vida.
A la vuelta aún estaba más ilusionada, si cabe, con la fotografía. Seguí en el mundo del autoretrato, en el que ya me había iniciado, haciendo exposiciones pos España y Francia, y comencé a hacer otros trabajos. Bodas, comuniones, reportajes deportivos, fotografía de producto para marcas... Ya no podía parar este hambre de captar momentos que aún mantengo intacta, o más, si cabe. Y no solo eso, no. También de encontrarme gente maravillosa durante los shootings. Y las risas... Creo, bueno, confirmo, que es otra de las cosas más bonitas que te regala la fotografía más "social".
Y aquí estamos, años después, alimentando ese brillo. Persiguiendo la luz. Haciendo reír y riendo. Dandoos todo mi ser en cada foto que tomo. Porque el que hace las cosas con amor, conocimiento y pasión... Tiene un regalo en las sonrisas del que las recibe...
Si habéis llegado hasta el final... Encantada y ¡espero poder conoceros y compartir momentos con vosotros también!
Gracias,
Lucía